Riopar

Situada en pintorescos parajes en la sierra del Agua, cubierta de bosques y cruzada por arroyos que originan el río Madera, afluente del Mundo.

Para alcanzar este destino, la carretera antigua, la CM-3216, lleva por Vianos, el puerto del Barrancazo y el de las Crucetillas hasta el valle del Mundo y Riópar, a 56 km. Hace ya tres años se abrió la CM-412, 16 km. más corta que la primera y en mucho mejor estado. Permite alcanzar Riópar por Salobre, donde hay un centro vacacional a orillas del río.

Ubicado en plena sierra, este municipio –que gracias a su aldea de Umbría Angulo linda con el Parque Natural andaluz de Cazorla, Segura y Las Villas- posee la única zona de protección especial de la provincia de Albacete. Se trata del paraje conocido como Los Chorros, y que engloba el espectacular Nacimiento del Río Mundo.

Son muchas las citas que, ya desde el siglo XI, se refieren al lugar elogiando su belleza, y en el siglo XV alguien, a quien algunos autores identifican con Jorge Manrique, escribió: "Está a una legua de Riopal, e ase de creer que dubdaría en el mundo aver otro mas fermoso ni tanto".

El pueblo original conocido hoy como Riópar Viejo, se llamó originalmente "Fábricas de San Juan de Alcaraz" (en una clara referencia a su origen dieciochesco), una factoría abierta en 1772, de la época de Carlos III para la elaboración de bronce y latón.

Riópar ocupa la antigua localización de un poblado romano, tras la invasión visigótica perteneció a la Cora de Todmir –el renombrado Conde Teodomiro-, servidumbre que pasó luego al imperio musulmán.

Alfonso VIII reconquistó la zona en 1213 y Riópar fue durante 62 años, municipio independiente, su libertad administrativa terminó cuando, en 1275 un privilegio de Alfonso X la hacía depender del Alfoz de Alcaraz.

En 1475, y tras largos años de encomadas disputas con el Marquesado de Villena, Riópar queda bajo la protección del Conde de Paredes de Nava, y no será hasta el siglo XIX, cuando la abolición de los señoríos la dote de total independencia.

Un hecho de la máxima significación en la historia del municipio es el asentamiento de su famosa industria metalúrgica. Fue Carlos III, gracias a una Real Cédula, quien autorizó al ingeniero vienés Juan Jorge Graubner en 1772, para explotar las minas de calamina y establecer la factoría de elaboración de latón en la vega. Consecuencia directa del asentamiento fabril en el valle fue el paulatino despoblamiento del antiguo núcleo urbano. Las gentes bajaban a habitar en las cercanías de la factoría y poco a poco se fue creando el que ahora es su núcleo principal de población.

El pueblo se construyó para los trabajadores y fue creciendo hasta casi despoblar el verdadero Riópar, que se levanta aún en lo alto del cerro cercano. Al final, Fábricas terminó por llamarse Riópar y el pueblo antiguo pasó a ser Riópar Viejo, el cual muestra aún restos de sus tres recintos fortificados y la coqueta iglesia del Espíritu Santo, de origen medieval. Su construcción se atribuye a una orden militar, que la diseñó orientada a Jerusalén. Durante la restauración salieron a la luz unos frescos en la pared del altar mayor.

Las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz, s. XVIII, origen y razón de ser de la población nueva, son de obligada visita. Frente a su edificio principal el Parque del Conde de Velle ofrece la posibilidad de relajarse bajo los plataneros –que así se llama aquí a los plátanos de sombra-. Son también plátanos los que adornan los dos ejes varios fundamentales del casco urbano: la calle de los Jardines y el Paseo de los plátanos. En este último es posible contemplar los murales pintados que representan rincones típicos del municipio. También se instala, durante los meses de verano, la Oficina de Turismo, en la que se puede recabar cuanta información se desee sobre aspectos turísticos y recreativos tanto del propio municipio como de los colindantes.

Junto al vértice de unión de ambas vías está la Plaza de Luis Escudero (alcalde que fue de la villa), es esta plaza, abalconada sobre la calle, lugar de reunión veraniega y escenario en el que se celebran las tradicionales verbenas nocturnas, en su centro se encuentra la fuente, con cuatro leones sentados en círculo y en su lateral el edificio del Ayuntamiento.

Riópar Viejo, el núcleo original, permite visitar las ruinas del castillo del s.XVIII en las que aún es posible contemplar parte de la torre del homenaje, frente a él, la iglesia gótica de la Virgen de los Dolores, considerada bien de interés cultural y punto de encuentro de las gentes durante la romería celebrada en septiembre en honor a la virgen titular.

Los Chorros son punto ineludible en la visita a Riópar, a la entrada de la explanada que se destina al aparcamiento de los vehículos, y frente al restaurante, se encuentra el aula de interpretación, un monitor es el encargado de explicar su contenido, así como de acompañar a los grupos interesados en el recorrido hasta las "calderetas" –pozas a las que cae el agua desde la cueva-.

El itinerario de la naturaleza, en la carretera de la Cañada, es otro punto de reunión para todo aquel que desee conocer la fauna local y contemplarla en su hábitat natural. Es posible también visitar su museo etnográfico, contemplar audiovisuales sobre la Sierra, o solicitar un guía para realizar itinerarios de senderismo, turismo ecuestre o bicicleta de montaña.

Puntos altos como la Almenara o el Malojar, permiten contemplar unos extraordinarios paisajes, mientras que otros como Fuente Grande, el cortijo de la Basilisa o el puerto del Arenal, están dotados de la necesaria infraestructura para disfrutar de una buena comida campestre en unos parajes de singular belleza.

El actual Riópar se ha convertido en el gran centro de servicios del valle del río Mundo. La fábrica cerró hace medio siglo, pero se sigue trabajando el bronce en talleres artesanales.

Las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz,Corría el año 1773 cuando las numerosas gestiones llevadas a cabo por el ingeniero austríaco Hans Georg Graubner –al que aquí siempre se ha castellanizado como Juan Jorge Graubner-, dieron sus frutos. El monarca Carlos III aprobó por fin, mediante una real cédula, el establecimiento de la fábrica de latón que daría origen al nuevo poblado de Riópar. Después de un período como empresa privada, dependió luego del Ayuntamiento de Alcaraz, aunque su fundador mantuvo el puesto de director y gerente.

Desde entonces hasta nuestros días, han sido muchos los avatares sufridos por esta empresa, fue mixta, pública, privada,... pero mantuvo siempre el privilegio de ser la primera de su clase establecida en España y la segunda de Europa. De los talleres que se esconden tras sus históricos muros, han salido y salen extraordinarias piezas de bronce y latón en cuya producción se siguen utilizando métodos artesanales, muchas de estas piezas son verdaderas obras de arte que muestran tanto la imaginación como la habilidad de los artesanos broncistas. Al amparo de dicha fábrica se han creado numerosos talleres que han aprovechado el auge de la zona para establecerse, así Riópar se ha convertido en un punto de referencia fundamental en lo que a artesanía del bronce se refiere.

Río Mundo El Nacimiento del Río Mundo. A 8 km. de Riópar, por la CM-3204 en dirección Siles, el Río Mundo, afluente del Segura, nace en un espectacular salto de más de 80 m de altura. La cueva, conocida como "Los Chorros", tiene una boca de 25 m de diámetro y drena el agua de lluvia caída sobre el calar del Mundo.

El río al desplomarse, forma un bello conjunto de pozas y resaltes accesibles mediante una senda. La fama del paraje ha obligado a las autoridades a regular el acceso. Sólo está permitida la permanencia simultánea de 125 coches en la explanada cercana a la cueva, donde hay mesas, bancos, barbacoas y un centro de interpretación que abre a horas variables durante fines de semana y períodos de vacaciones. A la entrada, en la CM-3204, se ha habilitado otro aparcamiento. Desde este punto, hasta el Nacimiento hay 2,5 km.

El Valle del Mundo Hay que volver a Riópar y tomar la CM-412 en dirección a Elche de la Sierra. En "El Laminador", un carretera marca a la izquierda el camino hacia la Vegallera y la Cañada del Provencio, por ella se llega, 2,5 km. más adelante, al Centro de Educación Ambiental "La Dehesa", con cabañas de piedra y madera para alojamiento rural y un aula de naturaleza con animales autóctonos (lobos, ciervos, zorros, rapaces,...)

La ruta prosigue por el valle del Mundo, dejando atrás parajes de interés natural y pequeños pueblos, llegando así hasta Elche de la Sierra, a 42 km.