Lietor Situada en la falda de una elevada sierra que le resguarda de los vientos del Norte, a la margen izquierda del río Mundo. Colgada sobre el valle del río Mundo, Liétor es la población encargada de despedir la sierra a este afluente del Segura. Desde aquí, las aguas del Mundo se dirige a tierras murcianas. La historia se ha encargado de dejar un buen legado en esta población, haciendo saber así la relativa importancia que Liétor ostentó durante buena parte de su existencia. El ajuar encontrado en una cueva del lugar conocido como "Los Infiernos", fechado entre los siglos X y XI, nos habla de un período de ocupación musulmana en el que la población formaba parte de la frontera con los reino cristianos. El caballero árabe al que pertenecieran los objetos que lo componen, debía pasar buenas temporadas guerreando y defendiendo los territorios de Al-Andalus o intentando anexionar otros nuevos. Tras la Reconquista, el monarca Fernando III donó el pueblo a la Orden de Santiago, dependencia administrativa que perduraría hasta mediados del siglo XIX. La vocación fronteriza de Liétor se mantuvo durante muchos años, pues aún a finales del siglo XIII, allá por los años 1272 y 1275, Liétor era frontera con los territorios de Alcaraz. Esta situación fronteriza, tanto entre musulmanes y cristianos como entre el señorío de Alcaraz y la encomienda santiaguista de Socovos a la que pertenecía Liétor- hacía muy difícil la vida en esta población. Esto queda reflejado en una carta que, en 1480 dirigió Alonso de Cárdenas, a la sazón maestre de la Orden, al concejo del lugar y en la que se puede leer que "por estar junto a la frontera de los moros vevis todos los de dicha villa en grandes fatigas e mengua de mantenimientos". También su población sufría las consecuencias en cuanto a número de habitantes, ya que si en 1468 había 250 vecinos, en el 1498 quedaban tan solo 160. Aparecen aquí, a partir del último tercio del siglo XV, los caballeros de cuantía, a cuyo linaje se deben las hermosas casas que aún se pueden ver en las calles del pueblo. Era de su ocupación la de guerrear y controlar las fronteras con los vecinos reinos musulmanes, y por ello quedaban exentos de buena parte de los pagos e impuestos que de otra manera deberían haber aportado a las arcas de la encomienda. Liétor es un pueblo con vocación de visitable, así lo demuestran sus calles limpias y bien cuidadas, de entre las cuales destacan las casas que conforman el casco histórico, monumentos y lugares que se configuran como puntos de visita obligada: La Iglesia parroquial de Santiago Apóstol en la calle principal y en el centro de la población, se levanta sobre el solar de otro edificio anterior, quizá de origen medieval y del que tan sólo subsiste la torre; la ermita de Belén que destaca por sus pinturas murales, se trata de un sencillo templo del siglo XVI en cuyo interior, los frailes de un convento capuchino cercano pintaron excelentes murales con temas religiosos, todo, hasta la sacristía, y la escalera del camarín, está decorado con colores brillantes. Las pinturas están fechadas en 1734; el convento de las Carmelitas y el Pilar. |