Letur Rodeado por profundas gargantas, se alza sobre un cerro que en otro tiempo ocupara un castillo cuya plaza de armas es la Plaza Mayor actual, en la que se encuentra la Iglesia de la Asunción, con portada plateresca, de estilo renacentista. Letur, está situada al sur del cauce del río Segura, al que se une mediante el arroyo de su mismo nombre, la villa de Letur era considerada ya en el siglo XVI, como "alegre y de mucho agua y frescuras". Letur, al igual que la gran mayoría de los territorios que conforman esta Sierra del Segura, fue visitada y poblada por el hombre desde muy antiguo. Así se pone de manifiesto en los restos pictóricos rupestres que, tanto aquí como en otros lugares de la mancomunidad, son abundantes. En este caso se trata de pinturas que corresponden al estilo levantino, catalogado como neolítico. Tras muchos años de incertidumbre histórica, y algunas dudas sobre cuál o cuales fueron los pueblos que habitaron su territorio. Letur sufrió la romanización y la fortificación del cerro en el que está enclavada la villa. De todo ello terminaron por aprovecharse los pueblos bárbaros del norte, y especialmente los Visigodos. Restos de su cultura permanecen aún en la zona como el topónimo de Gutta, que corresponde a la actual población de Villares. La invasión musulmana marca el inicio de un período histórico más documentado. Parece que el castillo de Letur se levantó durante el siglo XII, en plena dominación árabe, y los territorios que hoy configuran el municipio pasaron por diferentes señoríos musulmanes, desde la Cora de Todmir hasta el reino de taifas de Murcia. A mediados del siglo XVIII, el castillo de esta población pertenecía ya a la Orden de Santiago, pues el rey Fernando III, el Santo, así ordenó que fuera en el año 1242. Más tarde, cuando parte de los territorios que pertenecían a la demarcación de Segura de la Sierra se dividieron en encomiendas, Letur pasó a depender de la que tenía como centro a la vecina población de Socovos. De esta forma, la historia de la villa de Letur queda indisolublemente ligada a la de la encomienda santiaguista. Esta fue la responsable de que, en 1454 se llevase a cabo la repoblación de sus tierras con gentes cristianas. De la Orden Militar de Santiago dependió Letur hasta que, a mediados del siglo XIX, se eliminó su jurisdicción. La villa se asienta sobre un peñón, una elevación del terreno que dio lugar a que en 1578 se dijera de ella que "no se ha podido ni se puede ensanchar". Hoy en día, tal cosa ya no es cierta, pues fuera de los límites naturales que impone el promontorio en el que se instaló antiguamente la población, se han establecido dos barrios que amplían el caserío de la villa. Su casco urbano mantiene un claro sabor morisco, y su especial importancia ha favorecido su declaración como Monumento Histórico-Artístico. No en vano constituye el conjunto árabe más importante de Albacete. Todas la calles y callejas se arremolinan entorno a la plaza Mayor, centro histórico en el que se levanta el edificio que constituye el templo de la iglesia parroquial de Santa María, también conocida como de la Asunción. El edificio, construido durante el siglo XVI, eleva su campanario sobre los tejados de la población como vigía y protectora. Se trata de un templo de una sola nave cuyo exterior se refuerza con imponentes contrafuertes. El estilo general es gótico, aunque la portada se enmarca ya dentro del gusto renacentista. Su interior, sobrio y con tenue iluminación, ofrece un espacio recogido al que coronan unas bóvedas con bella crucería. Junto a la iglesia, se encuentra el Ayuntamiento, construido también durante el siglo XVI, de su edificio cabe destacar la construcción en doble cuerpo, arriba una balconada corrida y debajo dos arcos de medio punto. No lejos de allí, en una de las calles que rodean a la plaza, se encuentran las renombradas pinturas medievales, únicas en toda la provincia de Albacete. La ermita del Alto, o de la Concepción del Alto, se encuentra también en el casco antiguo. Al igual que los monumentos anteriores, se levantó durante el siglo XVI, aunque parece que posteriormente se le añadió una sencilla portada renacentista. En su interior se puede contemplar un bello artesonado de estilo mudéjar. El paseo por las calles de Letur, como la del Arco, la de los Cárabos, la del Atún, o la del Albayacín, permiten disfrutar de un sinfín de arcos y portalillos de singular belleza, algunos de ellos, como el de las Moreras o el de la Puerta del Sol, han sido bautizados con nombres propios. Dada su situación en alto, la villa posee excelentes miradores, muchos de ellos localizados en los parajes en los que aparecen las múltiples y bellísimas fuentes letureñas. Así, el mirador del Charco Pataco, el de los Molinos o el de la Molatica. Lugares de interés turístico:
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